Sara: “Trabajar en Sueños del Arte, me alegró la vida y me permitió seguir soñando”

El Sistema de bandas, coros y grupos de danza, comenzó con el proyecto Sueños Puntanos. Funciona en el Centro Cultural Puente Blanco y le dio la oportunidad de trabajar en disciplinas artísticas a unas mil personas. Sara Salice es una de ellas.

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Sara Salice tiene 34 años, le gusta estudiar, leer y aprender. Tuvo una infancia y adolescencia difícil, y aunque todo parecía haber mejorado luego de casarse, nada de lo que había soñado sucedió. Se separó hace más de 4 años. Actualmente, Sara está sola con sus pequeños (5 hijos) y más allá de todas las dificultades que vivió y los obstáculos que actualmente debe superar, no baja los brazos para darles a sus pequeños lo que ella no tuvo, sobre todo, cariño y contención.

Cuando conoció la noticia sobre la apertura del Plan Solidario, no dudó en inscribirse, ya que hasta ese momento su único ingreso económico era el que provenía de sus trabajos como empleada doméstica por hora. En marzo de 2018 comenzó trabajando en una de las parcelas, pero luego de 7 meses, una conocida le comentó sobre la posibilidad de sumarse al Sistema de bandas, coros y grupos de danza teniendo en cuenta que los horarios en este espacio iban a facilitarle la posibilidad de llevar y retirar a sus hijos de la escuela entre otras cosas.

En octubre del año pasado Sara ya era una de las integrantes del Sistema “Sueños del Arte” y tenía la doble satisfacción de darle el tiempo que sus hijos necesitaban y trabajar con un sueldo mensual, que sumado a los trabajos de limpieza, le facilita cubrir las necesidades básicas de ella y sus hijos. “Estar en el plan a mí me ayudó muchísimo. No me molestaba estar en parcela, pero decidí cambiar de lugar de trabajo por el horario de la escuela de mis hijos. Además descubrí algo que me encanta, porque me gusta mucho aprender. Por otra parte, el pago mensual que recibimos nos ayuda para comer, porque también hago algunos trabajos de empleada doméstica y con eso pago el alquiler.

“Ahora mis hijos están felices porque yo trabajo aprendiendo folclore y ensayo mucho en casa con ellos. Además, se dan cuenta de lo importante que es el plan para nosotros.

Aunque Sara agradece la oportunidad de trabajar aprendiendo, no pierde la esperanza de poder terminar la secundaria, seguir estudiando y trabajar en la disciplina que pueda formarse, porque uno de sus mayores anhelos es progresar y que sus hijos algún día puedan terminar la carrera universitaria que les guste.