El arte los unió y hoy soy grandes amigos

Martina Isa y Manuel Quiroga son alumnos de la Secundaria de Arte Nº 4 Nicolás Antonio de San Luis. Fueron dos de los artistas destacados de la edición 2018 de los Intercolegiales Culturales, organizados por el Gobierno de la Provincia de San Luis a través del Programa Cultura.

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En un mes Martina termina la secundaria y a Manuel, le faltan seis años, pero más allá de la diferencia de edad, el arte los unió y hoy, son grandes amigos.
La joven relató cuatro poemas sobre el escenario de la sala Hugo del Carril en el Centro Cultural Puente Blanco, tres pertenecen a Antonio Esteban Agüero y uno es el resultado de la creación colectiva que realizaron junto con sus veintidós compañeros, quienes además, los interpretaron a través de coreografías coordinadas por la profesora María Elena Pereira Flores. 
Manuel, hace un año que ejecuta la guitarra y dos, el piano. Cuando conoció la propuesta de Intercolegiales Culturales no dudó en sumarse y acompañar al resto de los jóvenes con lo que más le gusta hacer que es, música.
De esta manera, luego de varias semanas de investigación, reuniones y muchas horas de ensayo, el proyecto: “Salimos a Decir la Puntanidad” que integran Martina y Manuel, logró ser destacado del Departamento Juan Martín de Pueyrredón.
Con una amplia sonrisa, Martina recuerda como fueron los días en que comenzó a prepararse para dar lo mejor de sí en el proyecto: “Empecé aprendiéndome los poemas de memoria. Después los ensayaba frente al espejo y hubo un montón de feriados que nos juntábamos con Manu en su casa, porque todo tenía que ir coordinado con la música que él iba interpretando. Había cosas que no nos gustaban, que desarmábamos y volvíamos a armar de otra manera, y en los ensayos también. Además, cuando tuve que empezar a comprobar que podía recitar los poemas sin papel, los repetía hasta en la ducha. Estaba todo el tiempo ensayando”.
Manuel también se preparó durante varios meses y entre sonrisas y gesticulaciones cuenta que su mamá fue quien lo preparó para este nuevo desafío. “Ensayaba todos los días con mi mamá que es bastante exigente, y si bien estaba un poquito nervioso, lo más importante era hacer emocionar al público y lo logramos”, comenta el joven, quien interpretó en guitarra: Recuerdos de la Alhambra de Francisco Tárrega, mientras que en piano, las piezas compartidas fueron una sonatina de su autoría y Claro de Lunar, Tercer Movimiento de Beethoven. 
Ambos estudiantes saben que sus futuros van a estar relacionados con el arte. Manuel afirma con total seguridad que quiere ser concertista, director de orquesta, profesor y seguir aprendiendo a ejecutar otros instrumentos, mientras que Martina, siente que tiene muchas ganas de volver a la actuación, pasión que estaba dormida y se despertó con los aplausos que recibió aquel 18 de septiembre, mientras recitaba sobre el escenario de la sala Hugo del Carril.