Convocatoria Mujeres Puntanas: Javier Mussano ganó con su obra “Juana y el Conquistador”

El trabajo es una obra tridimensional y fue inspirado en Arocena Koslay.

Javier Ernesto Mussano es un artista plástico oriundo de Río Cuarto, radicado en las cercanías de Las Chacras, en las Sierras Chicas de San Luis. Fue uno de los ganadores de la convocatoria Mujeres Puntanas con la obra de arte tridimensional “Juana y el Conquistador” y explora un cruce liminal entre la escultura, la instalación y el lenguaje del Teatro de Objetos.

“Juana y el conquistador”

Mussano explicó que la obra “Juana y el Conquistador”, que actualmente está expuesta en el Museo Dora Ochoa de Masramón, está hecha de piedra blanda tallada, hierros y chapas oxidadas, coirón partido, huesos de vaca, ladrillos, cuero de chivo, cuernos, silo bolsa, goma espuma, plumas y pintura acrílica. Tiene una dimensión de 200 X 120 X 90 centímetros y su peso es de 60 kilos, aproximadamente.

El artista detalló que las partes que constituyen la totalidad de la instalación son totalmente reciclados y forman parte de una elección conceptual en relación al tema, al paisaje, al tratamiento matérico de la situación, la violencia expuesta, cuyos rasgos estilísticos remiten al “Arte Povera”, surgido en Italia en los años 60. “El argumento de la representación plantea un choque de fuerzas en el que Juana comprende que su pueblo no puede ganar, y seductoramente danza entre las espadas, transformando en ese encuentro el horror en amor, la masacre en unión. Juana, representada como una especie de mujer cactus, figura que condensa su carácter de leyenda, su paisaje, su atributo de princesa, la belleza en una danza congelada en una torsión de su cuerpo, a punta de espada del conquistador, que es simbolizado por un toro, un personaje en estado mítico, que representa el avasallamiento y el advenimiento de todo un pensamiento falo –logo centrista europeo avanzando sobre las mansas culturas autóctonas”, reveló.

Primeros pasos del artista

Mussano contó cómo fue su acercamiento al arte y dijo que fue luego de terminada la secundaria en Río cuarto, su lugar de nacimiento. “Luego de un par de años de buscar mi vocación, que me llevó a probar y dejar distintos oficios disímiles como la tornería, la redacción publicitaria, maestro de secundaria y la locución en radio, un día casualmente entré al Teatro Municipal de mi ciudad, donde un grupo vocacional estaba ensayando una obra, ‘El Reñidero’, de Sergio De Cecco, me presenté y terminé haciendo el personaje protagónico, y fue tal la movilización que eso me produjo que me fui a Buenos Aires donde realicé durante 30 años una significativa carrera artística que fue desde el doblaje de películas, el radio teatro en Radio Nacional, doce años en el Elenco de Titiriteros del Teatro General San Martín y luego la Compañía Teatral de la Universidad de San Martín (UNSAM), con quien hemos conseguido numerosos premios nacionales e internacionales”, reveló el artista que desde hace 5 años vive de manera estable en “El Medio”, predio cercano al pueblo de Las Chacras, en las Sierras Chicas de San Luis,  desde donde desarrolla una diversidad de actividades culturales vinculadas al Arte y la Tierra.

El arte, una búsqueda constante

El artista expresó que se siente muy libre cuando crea alguna obra. Le gusta explorar los bordes, provocando las categorías que definen disciplinas y lenguajes artísticos. “Cierta liminalidad en la composición, la tensión entre los elementos que componen la obra, el impacto visual, la elección de materiales alternativos y reciclados y un significante claro que proponga una relación formal interesante que no los suscriba, sino que los interpele, generando un efecto que no sea simple de digerir para el espectador, sino que implique una movilización de los sentidos”.

El artista dijo que uno de los principales atractivos al acercarse a la figura de Juana Koslay fue su carácter de leyenda y su fuerte componente mítico, lo que abre a numerosas posibilidades interpretativas que escapan al realismo. “Lo primero que surgió al investigar su historia, fue un monólogo poético, un relato en primera persona que le otorgaba una posición a ese personaje frente al momento histórico que se supone, vivió. Esto generó un “concepto” con un potencial muy rico en posibilidades expresivas, siempre atravesadas por la disciplina que más manejo que es el Teatro y el Teatro de Objetos, y la obra, creo, es una puesta en escena de materiales y formas que vengo explorando al servicio de una situación dramática que excede lo representacional para conectarse con el componente fantástico que sugiere el personaje de Juana y su conquista histórica frente al supuesto conquistador”, explicó.

Sobre la visibilización de la mujer el artista dijo que entiende a la “Realidad” antes que nada, como simbólica. En la vida y en el arte. Aquí también se juega una liminalidad que desdibuja esos bordes. “En este sentido, me parece que el protagonismo de lo femenino en la actualidad, aparece como una deuda histórica que desborda las visualizaciones de la mujer, ya sea como personaje artístico o como productora de arte. Creo que estamos asistiendo a un posicionamiento de lo femenino fuertemente necesario. A una “feminización” de la realidad que interpela la perspectiva logo-falo-centrista que se impuso a lo largo de tantos años y que ha causado tanto daño en todos los órdenes. Es un momento de inflexión histórico que espero que favorezca al salto evolutivo tan necesario frente al punto crítico que estamos viviendo como humanidad”, comentó.
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